domingo, 20 de septiembre de 2015

“El candidato no es el proyecto, es Daniel Scioli”

Chino Navarro : “El candidato no es el proyecto, es Daniel Scioli”

La primera definición es contundente. Destaca que el triunfo de Daniel Scioli debe darse de manera clara, lo que considera indispensable para que el nuevo gobierno disponga del mayor apoyo popular y de la fortaleza para enfrentar la ofensiva que descargarán los sectores del poder económico concentrado aliados a la prensa hegemónica. Advierte sobre las operaciones mediáticas de las fuerzas opositaras que buscan deslegitimar el proceso electoral y un nuevo triunfo del FpV. Compara la ofensiva contra Dilma Rousseff en Brasil, donde el papel de la cadena O Globo y la burguesía brasileña viene extorsionando al gobierno del Partido de los Trabajadores para condicionar el rumbo y llevarlo a las clásicas medidas de ajuste neoliberales.
Navarro destaca como hecho iné­dito la fortaleza y valentía de la presidenta Cristina Fernández, que supo enfrentar y conjurar los ataques e intentos de desestabilización internos y externos, fundamentalmente a partir de la embestida de los fondos buitre con el apoyo de la mayoría de la dirigencia política opositora. “El objetivo de todos estos sectores era y es muy claro, debilitar al Gobierno para que al llegar a las elecciones de octubre el Frente para la Victoria se encontrara debilitado y fuera exhibido como la muestra del fracaso del proyecto político iniciado en 2003.”
–¿Cómo analiza este proceso electoral con vistas al 25 de octubre?
–Ésta no es una elección más. Ante determinadas instancias políticas, esas instancias aparecen cruciales y determinantes. Lo que ocurre es que en este avance del pueblo argentino, que tiene doscientos años de lucha para conformar una independencia definitiva, todos los momentos son cruciales. Con el paso del tiempo, hay momentos que son más determinantes que otros. Y en ese sentido, esta elección me parece tan importante como la de octubre del ’83, que fue una expresión masiva del pueblo argentino diciéndole no a la dictadura. Esta elección tiene una importancia histórica porque por primera vez, si tomamos la caída de Yrigoyen de 1930 hasta la fecha, hay una continuidad de un proceso político que se reinició, que se formateó nuevamente el 25 de mayo del 2003, y la Presidenta va a entregar el mando institucional de la Nación a otro presidente elegido popularmente en una Argentina mucho mejor que la que encontró Néstor Kirchner cuando asumió hace 12 años. No es un dato menor que el futuro presidente encuentre una Argentina mejor.
–No es un dato menor que la Presidenta finalice su gobierno con un elevado e inédito nivel de popularidad.
–Por supuesto, máxime teniendo en cuenta que buscaban que Cristina Fernández de Kirchner llegara a estas elecciones totalmente debilitada, con el país hecho jirones, con las conquistas totalmente desbandadas para poder mostrar, hoy, ante la elección, el fracaso absoluto.
–Mas aún luego de pasar momentos muy complejos y difíciles.
–Que se agudizan a partir de la derrota en la provincia de Buenos Aires, en las legislativas del 2013, aunque entonces conserváramos el rol de primera minoría en el plano nacional. Y a partir de ahí se profundiza la ofensiva opositora, que es neutralizada por la Presidenta y la política implementada que logró frenar el fallo de Griesa y a los fondos buitre. Basta recordar que en aquel momento Mauricio Macri, el diario La Nación, muchos dirigentes radicales, incluso socialistas y por supuesto el Grupo Clarín –el “círculo rojo”–, planteaban que había que pagar calladitos la boca en los términos que planteaba Griesa. Imaginemos si esto hubiera ocurrido, dónde estaría la Argentina hoy.
–Y en el medio, las corridas cambiarias y la devaluación de enero del 2014.
–Sí, hay que recordar la devaluación, que fue dolorosa, y que el Gobierno supo cómo pilotear, pero que pagamos un costo. Haber superado todo eso, habla de la importancia de que Cristina llegue entera, con la plena soberanía de lo que significa en términos democráticos y de representación en los sectores populares. Esto conforma un hecho histórico, porque además tenemos un candidato que nos da la posibilidad de darle continuidad a este proyecto, eso lo hace también histórico. Acá surge cuál es el rol del “círculo rojo”, de quien Macri es su gerente candidato, o candidato gerente. Ellos quieren acorralarnos, como sucede con Dilma Rousseff en Brasil. Los candidatos opositores y el círculo rojo de allá, la cadena O Globo, instalaron el tema de fraude, y eso que allá hay boleta electrónica que parece que funciona como instrumento de fraude mientras que acá es presentado como un instrumento de transparencia, y al revés con la boleta de papel. Para que veamos la perversión de todo esto, ellos la acorralan y luego la rescatan. Lo doloroso es que la están empujando a que implemente un plan de ajuste que perjudicaría a los sectores populares brasileños y beneficiaría a la elite del poder económico brasileño.
–¿Qué opinión le merece la teoría de que la oposición no pretende un triunfo en las próximas elecciones?
–Yo creo que ellos quieren ganar. No comparto la teoría de que quiere que ganemos para nosotros hacer el ajuste. Quieren ganar y llevarse a la Argentina puesta. Y si les toca perder, ahí sí preparar el escenario para crear una situación parecida a la de Dilma en Brasil.
–Las predicciones opositoras volvieron a fallar y reconocen en estos días que la Argentina es el país que más crecerá en toda la región en el corriente año.
–Y crece en un marco de equidad que no tienen otros países hermanos. Achicando de a poco la brecha entre los más ricos y los más pobres. En este contexto, me parece que los que militamos para este proyecto tenemos que entender que esta elección no es una elección más, y no puede haber especulaciones de ningún tipo. No está mal que en política uno proyecte, que uno tenga ideas, pero nuestra primera obligación es trabajar para ganar. Y no solamente en términos electorales, sino en términos políticos.
–¿Cómo ve el próximo período presidencial, sin Cristina en el gobierno?
04-chino-MAFIA–El avance que se produjo a través de Néstor y Cristina tuvo una característica: pudieron avanzar donde hubo lucha. Del 2003 al 2015 la vanguardia de la lucha fueron ellos dos, son ellos los que siempre fueron adelante en todas las peleas. Algo inédito, inusual, porque generalmente, en cualquier situación política, el líder va conduciendo al conjunto de su fuerza, que es contradictoria, que tiene diferentes intereses, y la lucha la dan diferentes sectores en función de los intereses que están en juego.En esta etapa a la militancia y a la dirigencia nos toca otro rol, que es estar adelante, preservar a nuestro próximo presidente porque esta batalla es crucial. Fortalecer su figura y construir un instrumento político y una fuerza que esté preparada para los desafíos que se van a venir a partir del 11 de diciembre.
–Es de esperar que continué una fuerte tensión con los sectores de privilegio.
–Hay una tensión lógica que tenemos que reconocer. Nosotros salimos de Néstor y de Cristina. El otro día Zannini decía que es injusto compararlo a Scioli con Cristina y Néstor, y es cierto. Era otro contexto histórico, otra Latinoamérica –con Chávez y Lula–, con un mundo que crecía. Esta etapa es diferente. Pero racionalmente deseo, necesito militar pensando en que Scioli puede ser el mejor. No para fortalecer mi racionalidad, mi análisis político o para ser sciolista. Esas son pavadas. No alcanza con que le vaya bien al gobierno o al presidente, le tiene que ir bien al pueblo argentino. Y esto sólo se logra si el pueblo es protagonista en las luchas por venir. Aunque si se puede comparar es lo que está en juego, y es lo mismo que estaba en juego el 25 de mayo de 1810, lo mismo que en la batalla de Caseros, que en el Cordobazo, es decir si queremos una patria independiente o una patria dependiente.
–El acompañamiento a Scioli no implica dejar de tener, en algunos casos, diferencias.
Tenemos matices y diferencias y eso no nos hace menos leales que nadie, al contrario. El espíritu crítico marca mucha más lealtad que el no querer ver nada. El que trabaja para condicionarlo y ponerle trabas a Daniel Scioli está dinamitando todo lo que construyeron Néstor y Cristina. Acá no está en juego el destino del Movimiento Evita, el destino de La Cámpora o del PJ, acá está en juego el destino de la Argentina, por eso hay que actuar en términos de unidad.
–¿Cómo ve la campaña en términos de participación popular?
–No sé si es bueno que sigamos haciendo actos rodeados de dirigentes cuando los actos que tenemos que hacer tienen que ser rodeados del pueblo. Nadie le puede decir a Daniel que no hace campaña, que no trabaja, al contrario, es el que más trabaja, el que más camina, el que más habla, pero tenemos que escuchar más a los argentinos de a pie. Es una campaña rara. Nosotros lo resolvimos, después de una semana de no entender cómo hacer campaña sin un volante que diga Scioli Presidente, salimos a la calle con termo y un mate, golpeando las puertas en los barrios para llevar la propuesta a todos, inclusive a quienes no son kirchneristas o peronistas. Tenemos que llegar a todos. Son cosas elementales, por eso me parece que hay que democratizar la campaña, que hay que unificar el discurso. Tenemos un discurso muy heterogéneo. El discurso del PRO es homogéneo, están absolutamente supeditados a las directivas y bajada de línea que hace Durán Barba. Es buena la diversidad, pero tiene que haber una lógica común.
Quiero ser muy claro, si el proyecto es el candidato es porque no tenemos candidato, y nosotros tenemos candidato y se llama Daniel Scioli. Si Cristina confió en él como nuestro candidato a presidente y que junto con Zannini expresen la síntesis de la diversidad del FPV, entonces no queramos ser más papistas que el Papa.
–¿Cómo lo ve a Scioli en términos de propuestas en esta etapa final de la campaña?
–Entiendo que Scioli esté tensionado, que esté tironeado como lo estuvo Néstor y después Cristina en su momento, y también como lo estuvo Perón, como lo están todos los líderes cuando enfrentan una instancia política decisiva. Pensar en términos de parte y no como un todo es lo que a veces nos debilita. Yo estoy orgulloso del ser del Movimiento Evita, pero tengo claro que no alcanza y mi objetivo es que se potencie a una fuerza mucho más importante, aunque cambie de nombre. La unidad, la masividad, la cantidad, y sobre todo la calidad, es lo que nos va a permitir apuntalar a Scioli para que a partir del 10 de diciembre pueda enfrentar todos los desafíos que le va a pretender imponer el círculo rojo, la coyuntura económica internacional y también las vanidades personales. Esto es imposible de erradicar, pero si la política central tiene esa dinámica y damos algún ejemplo concreto al respecto, resolver las disputas internas en el seno del Frente para la Victoria será más fácil.
–Una de las propuestas centrales de Scioli destaca el desarrollo.
–Las banderas de la industria y del desarrollo tienen que ver con nuestra clase media, con nuestros trabajadores, con nuestros pequeños y medianos industriales, pequeños y medianos productores y comerciantes, hace a la matriz de un mercado interno sólido. También está evaluando un banco de de­sarrollo, una reforma financiera y tributaria, que sabemos no es fácil, y de destacar también su pronunciamiento de crear un ministerio de derechos humanos. El hecho de que se reúna con Lula, con Evo, y también con el embajador de los Estados Unidos está muy bien, pero en la medida que tengamos claro que somos la América morena y diversa, es razonable que tengamos que dialogar con todos los actores.
–¿Cuál es el mayor desafío que enfrenta Scioli?
–Creo que Scioli tiene un gran de­safío, como todo hombre que se enfrenta a su destino histórico, tiene la posibilidad de ser el presidente que le dé continuidad a todo lo hecho por Néstor y Cristina, la posibilidad de rectificar lo que haya que rectificar y la de resolver las asignaturas pendientes. Eso implica una enorme responsabilidad también, en la que por supuesto lo acompañaremos.
Un ministerio para la economía popular
Entre las propuestas de gobierno de Daniel Scioli, Navarro destaca el anuncio de la creación de un ministerio para la economía popular. El 27 de julio pasado, en un acto en la fábrica recuperada IMPA, junto a la dirigencia del Movimiento Evita, Scioli anunció que de llegar a la presidencia promovería su creación. Navarro resalta que el anuncio es una clara determinación de entender la economía bajo una perspectiva diferente, pensando en dar respuesta a los sectores de trabajadores que se encuentra fuera de la economía de mercado. El Movimiento Evita, junto con otras organizaciones sociales viene trabajando desde largo tiempo en nuevas formas de organización para que estos miles de trabajadores sean sujetos de derechos, como el resto de quienes se encuentran dentro del sistema formal. Se encarga de marcar que, desde la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), y desde otras experiencias con la misma orientación y compromiso, se está tratando de darle un marco organizativo a la propuesta.
“La economía popular debería tener como objetivo alcanzar una mayor producción y de mejor calidad; sin embargo, hay muchas dificultades para lograrlo por la falta de coordinación entre los distintos trabajadores de un mismo sector, así como también la carencia de logística de la propia cadena de valor”, agrega. Considera que “si se logra la institucionalización de los procesos, y se desarrollan políticas estatales que permitan a estos actores generar un mayor volumen de producción, las posibilidades de éxito serán reales.
Ante un escenario mundial de crecimiento exponencial de la población, significativa. concentración de la producción, globalización y transnacionalización de las decisiones de inversión, y de generación de rentas sobre el capital invertido, es muy probable que grandes mayorías de sectores trabajadores en el mundo queden excluidos de los proceso productivos más dinámicos. Por eso creemos que la economía popular puede ayudar a generar nuevos paradigmas”, dice Navarro.
Navarro destaca, por otro lado, el anuncio de la creación de un ministerio de derechos humanos, como una clara señal de dar continuidad a los juicios de lesa humanidad, lo que representa una firme decisión contra las operaciones y presiones mediáticas para que el próximo gobierno de por superada la instancia de Memoria, Verdad y Justicia iniciada en el año 2003.
PUBLICADO EN http://www.miradasalsur.com.ar/2015/09/20/revista/chino-navarro-el-candidato-no-es-el-proyecto-es-daniel-scioli/#.Vf6t9sLbln0.twitter