viernes, 11 de julio de 2008

Es ley la Regulación del Derecho de Admisión en las escuelas


La Legislatura porteña convirtió en Ley la regulación del derecho de admisión de las instituciones educativas privadas de la Ciudad, a instancias de un proyecto presentado por el diputado Pablo Failde (Frente para la Victoria), tomando en cuenta las numerosas denuncias recibidas por la Defensoría del Pueblo desde el año 2002.
"Resultaba necesario predicar con el ejemplo los valores y los principios consagrados por la Constitución, a través de una regulación clara del derecho de admisión en los establecimientos educativos privados. Era fundamental establecer un mecanismo transparente para la matriculación de los chicos, donde el único motivo por el cual no sean inscriptos sea por falta de matricula y no por motivos discrecionales o discriminatorios por parte de directivos o autoridades de las escuelas", explicó Failde al fundamentar su proyecto.
Cabe destacar que la Resolución del derecho de admisión claramente debía ser objeto de revisión ya que originalmente era exclusiva para el nivel primario y tenía una vigencia de tres años a partir de 1981, tras los cuales debía ser regulada.
No podemos dejar de lado, el hecho de que esta normativa trae resabios de los tiempos de la más absoluta decadencia institucional. Dictada por un funcionario de los Gobiernos más terribles de la historia política argentina, era una razón más para examinarla y darle el marco legal apropiado.
Frente a una serie de reacciones contrarias al dictado de esta ley, el Consejero de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes de la Ciudad, José Machain, respondió a los cuestionamientos mediante la siguiente columna de opinión:
¿Es para tanto?
Reacciones preocupantes se observan ante la sanción por parte de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de la ley que regula la aplicación del derecho de admisión en colegios privados. En distintos medios radiales, gráficos y digitales, se escuchan y leen expresiones y declaraciones que lindan con criterios intolerantes y discriminatorios. Tales son las calificaciones en las que han caído varios opinadores: “chicos indeseables”, “inadaptados”, “chicos problemáticos”, “homosexuales”, “deudores de cuotas”, “chicos con conductas típicas de familias mal constituidas”, entre innumerables comentarios emergentes del criterio de la no aceptación del otro que no se parezca a mí.
Lo puesto en debate con esta ley, consensuada entre el diputado opositor Pablo Failde y la oficialista Victoria Morales Gorleri, no avanza contra el derecho de admisión en la educación de gestión privada (cuestión central que debiera debatirse en profundidad, por tratarse, la educación, de un servicio público, aunque sea de Gestión Privada. Pero eso es otro tema)
La ley aprobada en la ciudad obliga a las escuelas que decidan decir NO a la rematriculación o matriculación de un estudiante, a que deban dar motivos fundados en causas razonables, y además lo deben hacer por escrito. De esta forma se pretende evitar el ejercicio abusivo del derecho de admisión que han venido realizando algunos institutos educativos de gestión privada.
De esta forma, las escuelas, deberán asumir la responsabilidad por las razones que quieran esgrimir para decir NO. Y no ampararse, meramente, en el derecho de admisión.
Quien tenga razones que no contradigan ni la Constitución Nacional ni la Constitución de la ciudad para negar matriculación o rematriculación, no debiera tener ningún inconveniente en hacerlo manifiesto y tampoco en ponerlo por escrito.
Por el contrario, si existen aquellos a quienes les incomoda tener que explicar las razones por las que rechaza a un chico/a; es precisamente porque en realidad sus motivos deben lindar con algún tipo de discriminación. Y sobre esta cuestión, ya existen normativas vigentes que harán que la institución que recaiga en ello, sea merecedora de las sanciones correspondientes. Porque debieran saber que no se puede violar la Constitución.
No se debiera pensar la educación en tanto guetos definidos por criterios, que en definitiva expresen un “nosotros” y un “ellos”.
Si se persiste en modos de vida donde prime ese “nosotros vs. ellos” (“negritos vs. blanquitos”, “gente vs. piqueteros”, etc.), luego no nos sorprendamos de los casos de violencia escolar que se puedan dar. ¿O creen que con esos criterios de vida, los chicos/as no lo ven y no lo asimilan como “modelo” de conducta?
Las prácticas cotidianas de todos nosotros, es lo que verdaderamente legamos a nuestros hijos/as.