lunes, 12 de mayo de 2008

LOS ARGENTINOS TENEMOS QUE ESTAR MUY PREOCUPADOS

El conflicto del campo

El reclamo y la suspensión por 30 días del piquete, lock-out patronal agropecuario y corte de rutas, nos dejó a los argentinos algunos mensajes claros:
· Si nos dicen que quieren que los pesos del campo vuelvan al campo y se quejan de que los $1.500 millones en subsidios son para la agroindustria (sólo el 5% les vuelve a los productores), entonces nos están diciendo que no quieren soportar la reconstrucción y el desarrollo de la industria.
· Si nos dicen que quieren libertad de mercado y poder exportar a precios internacionales, entonces nos están diciendo que no les importa que se disparen los precios internos de los alimentos.
· Si Miguens (SRA) y Llambías (CRA) se miran embelesados y dicen que lo positivo de estas 21 jornadas fue la unidad del campo, los apoyos urbanos recibidos y el cuestionamiento a la política económica, entonces nos están diciendo que creen haber ganado la batalla para aumentar sus beneficios y su poder político.
Ahora queda claro que se trató de la explosión de la sorda puja que iniciaron en 2006 y que viene causando el aumento de precios. Porque no aumentaron todos los precios de la economía, sino particularmente el gran impulso se debe a los productos primarios (alimentos y energía). El gobierno, aún con errores, vino tratando de disciplinarlos vía controles de precios pero ahora se abre una nueva agenda.
Tenemos todas las razones para pensar que el conflicto no se va a solucionar en estos días, dado que el Gobierno Nacional no puede ni debe cambiar su política económica (básicamente, precios de alimentos accesibles y apoyo a la industria) y que las grandes corporaciones agrarias no se van a conformar con migajas.
Por lo tanto, todos los argentinos debemos estar atentos para impedir nuevos desabastecimientos y cortes de rutas en medio país (que se parecen a un plan militar de sabotaje) y encauzar el conflicto en términos políticos por lo cual, el Gobierno tiene derecho a fijar su política y los que no están de acuerdo tienen derecho a manifestarse y organizarse pero deben esperar a las próximas elecciones presidenciales para poder poner en práctica sus propuestas.
En el ínterin, el Gobierno que seguramente entendió que algo salió mal y facilitó la unidad de sectores de intereses tan diversos entre los miembros del "campo", deberá tomar rápidas medidas. Entre ellas, habrá que implementar correctamente las decisiones que favorezcan a los pequeños productores (algo de esto ya fue anunciado por el Jefe de Gabinete y el Ministro de Economía) a los que debe contar entre su base social de sustentación y además, luego de 5 años de crecimiento récord es hora de lograr el pleno empleo, que no haya ningún desnutrido en Argentina y mejorar sensiblemente la distribución del ingreso, para de este modo evitar críticas referidas a que lo aportado por el "campo" no llega a los pobres.
Pero lo más importante, es que el gobierno nacional se de cuenta que tiene nuevos desafíos. El éxito obtenido a partir de mayo de 2003 ha transformado la Argentina para bien y deben adaptarse tanto las formas de demostrar autoridad como de construcción política a la vez que se necesita una mayor sintonía fina en las grandes políticas sectoriales. Si antes alcanzó con algunas grandes líneas macroeconómicas para que todos los actores mejoraran su situación, ahora es la hora de los conflictos intra e Intersectoriales y hace falta mucha muñeca política junto con decisiones particularizadas para sostener el crecimiento y la convivencia pacífica. Tanto el análisis cualitativo de las elecciones de octubre pasado como el actual conflicto agropecuario demuestran que el gobierno debe trabajar duro para ampliar su base de representación, especialmente en los grandes conglomerados urbanos donde conviven simultáneamente las demandas por mayor institucionalidad junto con la urgencia por terminar con la marginalidad y la pobreza.
Párrafo aparte merece la conducta de la Federación Agraria y de CONINAGRO quienes se prendieron a la ofensiva de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y de las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) haciendo nula referencia a la dependencia tecnológica y a la concentración del mercado comercializador y cargaron todas sus tintas en las retenciones, y pusieron la mano de obra para desabastecer al pueblo. En la década pasada, mientras perdieron sus campos la mitad de los pequeños productores no se rebelaron como ahora contra la "confiscación estatal". Tampoco se escuchó el ruido de cacerolas indignadas durante los remates de los pequeños campos. Así y todo, es fundamental que el Gobierno Nacional les de solución rápida a sus necesidades y los tenga pronto de su lado.
Somos pesimistas respecto de la superación del conflicto con la Sociedad Rural Argentina y habrá que tomar precauciones ante los nuevos embates. Es bueno que nuestra Presidenta Cristina haya renovado su compromiso con la redistribución de la riqueza. Por eso fuimos a la Plaza.