lunes, 12 de mayo de 2008

EL LARGO CAMINO A LAS URNAS



23 de septiembre
Día del voto femenino
por Patricia Colace y Silvia Agra

Aunque parezca mentira, hasta mediados del siglo XX en nuestro país las mujeres no gozaban de los mismos derechos que los hombres. Con la institución del voto femenino se dio un gran avance en el camino hacia la igualdad.
En 1916, con la aplicación de la Ley Sáenz Peña, el feminismo entendió el punto de inflexión y se intensificaron las acciones públicas: Alicia Moreau de Justo lideró desde 1918 la Unión Feminista Internacional y Carolina Muzzilli fue la primera mujer socialista que participó en los sindicatos. El panorama fue vigoroso y variado, y los nombres de mujeres comenzaban a formar parte de la historia política argentina sin que puedan figurar en letras de molde de las boletas electorales. Julieta Lanteri se presentó a votar en cuanta elección pudo y con este gesto marcó la presencia femenina en las mesas electorales para denunciar la falta de derechos. Carmela Horne de Burmeister fundó en 1932 la Asociación Argentina del Sufragio y en esa misma década llegó a tener 80 mil afiliadas. El voto femenino tuvo que esperar mucho y la Argentina no está entre los primeros países del continente. En 1934, ya que se podía votar en el ámbito municipal y provincial, Ema Acosta, del Partido Demócrata de la provincia de San Juan, es la primera legisladora argentina y de América latina. A fines de la Década Infame, en 1938, la Unión Argentina de Mujeres y la Asociación Argentina del Sufragio Femenino, con Victoria Ocampo y María Rosa Oliver, presentaron un proyecto de ley en la Cámara de Diputados. El 9 de septiembre de 1947, durante el primer gobierno peronista, se sancionó la ley 13.010, de Derechos Políticos de la Mujer. A partir de su sanción, las mujeres obtuvieron los mismos derechos y deberes cívicos que la reforma electoral de 1912 había garantizado sólo a los varones, es decir, la obligatoriedad de votar en las elecciones a partir de los 18 años y el derecho a ser candidatos a puestos electivos. No era la primera vez que se trataba un proyecto de ley de sufragio femenino en el Parlamento. Entre 1919 y 1942 se presentaron más de una decena de proyectos pero ninguno llegó a buen puerto. El tema comenzó a adquirir nuevos bríos en 1945 y dos años más tarde logró su promulgación el 23 de septiembre de 1947 . Fue un día histórico para nuestro país, en el que se instituyó el voto femenino obligatorio y para su eficaz cumplimiento fue creado el padrón electoral femenino de la Nación, hasta entonces inexistente. Así fue dado un paso fundamental para que sean sumadas las mujeres a la vida pública nacional, y contribuyan desde su particular visión a la construcción de una sociedad más justa.
Y no sólo fue un gran avance por permitirles a las damas de nuestro país elegir a sus representantes, sino sobre todo por darles la posibilidad hasta entonces vedada de ser elegidas, principal argumento de su participación política.
Aún hoy, a 60 años de este hecho que marcó un hito en la vida de todas las mujeres debemos seguir movilizadas y comprometidas para monitorear nuestros derechos y lograr una efectiva incidencia en las políticas públicas.