martes, 4 de septiembre de 2007

La Crisis Energética

La crisis energética tiene diversas aristas que vienen de larga data. Cabe preguntarse, ¿Cómo es posible que un país petrolero viva una crisis que obligue a paralizar industrias, acortar jornadas de trabajo, a cerrar comercios, y a dejar barrios enteros a oscuras. Pues bien, respuestas hay varias y explicaciones pocas.

Es preciso entender que tales condiciones son solamente producto de años de desinversión, de política energética ineficiente, de vaciamiento del sector y de absoluta irresponsabilidad tanto de privados como de distintos gobiernos que avalaron años de vaciamiento. Abordaremos aquí algunos de estos temas.

Actualmente, la multinacional Repsol está negociando la venta del 25% de YPF al empresario argentino Enrique Esquenazi. Esta transacción responde a dos intereses, el de Repsol de retirarse de la región para hacer base en países aún más permisivos; y el de Kirchner de participar del millonario negocio. No solamente impulsa Kirchner a Eskenazi a hacerse de la compañía sino que ya en el pasado puede verse su intima relación. Es, casualmente Eskenazi, quien durante los 90 se apropió de dos bancos provinciales, uno de ellos el de Santa Cruz.

El 25% de la compañía que se está negociando tiene un valor estimado de 3.000 millones de dólares puesto que el total de la compañía está valuado en 12.000 millones de dólares. Ya sea haciendo memoria o revisando viejos documentos se puede verificar que la española pagó 15.100 millones dólares, mayormente en bonos, por YPF. A esta diferencia se refirió públicamente el ex Sub Secretario de Combustibles Gustavo Calleja atribuyéndola a que "La empresa cuenta, hoy, con muchas menos reservas en subsuelo.". Esta diferencia responde, solamente, a una minimización de la inversiones.

Sin embargo esta desinversión no es producto de la crisis o de un 45% de retención a las exportaciones como acusan desde las multinacionales con áreas exploratorias. Esto puede verificarse ya que los valores nacionales de reservas probadas, tanto de gas como de petróleo caen desde 1999 y 2000 respectivamente. Las de petroleo se ubican un 20% por debajo de su valor de 1999 y las de gas un 40% por debajo de su valor de 2000. Por supuesto que una baja inversión, además de generar crisis genera dividendos. Durante el período 2001-2006 YPF giró fondos a España por 8.200 millones de dólares. En otras palabras, recuperó el 55% de la inversión inicial en solamente cinco años.

No es, sin embargo, sola responsabilidad de la española el presente de la situación. Tanto este como otros gobiernos han tenido esta situación frente a sus ojos sin tomar medidas. Así lo muestra un informe de 2003 del Instituto Argentino de la Energía "General Moscóni". En dicho documento se aborda el problema energético desde distintos puntos de vista y se aportan distintas soluciones posibles. Ya en este informe se veía que la relación entre producción y reservas tanto de petróleo como de gas debía cambiar, que en términos relativos, los recursos no renovables son cada vez más escasos. Se ve también que la capacidad de transporte de gas estaba cercana al tope con una demanda creciente. Algunas de las medidas que se proponen en el estudio son, tomar una agresiva política estatal de promoción de la exploración, promoción de la investigación, disminuir la aversión al riesgo a nivel compañía impulsando una mentalidad exploratoria ante una puramente economicista, comenzar con la construcción de un nuevo gasoducto que podría haber estado disponible para 2007 aumentando un 25% la capacidad de transporte haciendo frente a la demanda hasta el año 2009. Gasoducto que no podría partir desde yacimientos argentinos ya que las reservas libres no son suficientes para abastecerlo durante toda su vida útil.

El resto de la historia ya la conocemos. El señor Ministro de Planificación está muy ocupado como para preocuparse por el bienestar de los ciudadanos. Tal vez en Balcarce 50 no estén advertiendo que los derechos de los Argentinos son vulnerados. Ahora, los que pagan no son ellos, son los trabajadores que deben acortar su jornada laboral, son los comerciantes que pierden mercadería por no poder mantener las heladeras funcionando, son las PYMES que se ven forzadas a dejar de producir por los cortes.

Que no se entienda mal, es inconcebible que no haya un plan de ahorro oficial. Pero no es justo que, como siempre, terminemos pagando los platos rotos los que no tenemos nada que ver.

Mientras tanto, Repsol sigue recibiendo subsidios, De Vido sigue haciendo de las suyas, aún a costa de nuestro capital en este caso energético.



Juan Manuel Pano
Consejero Directivo
Claustro de Estudiantes
Facultad de Ingenieria U.B.A

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