martes, 4 de septiembre de 2007

EDITORIAL

ABANDONAMOS CON DOLOR UN PARTIDO QUE YA NO ES

...de Partido a Patriciado


A continuación transcribimos un fragmento del documento presentado con motivo de la renuncia a los cargos partidarios del Partido Afirmación para una República Igualitaria (ARI) y a la afiliación del mismo. Nuestra renuncia ha sido acompañada por el Diputado de la Ciudad Pablo Failde, el Secretario de Acción Política de la Comisión Ejecutiva Distrital, Juan Manuel Di Teodoro y el Vicepresidente del Congreso Distrital Guillermo Martín, así como también por parte de decenas de Congresales y cientos de afiliados.

Los abajo firmantes, afiliados, militantes y autoridades partidarias del intervenido Partido ARI Ciudad de Buenos Aires, hemos decidido, después de mucho análisis y debate, abandonar vía desafiliación, el partido que entre todos ayudamos a construir. Tomamos esta decisión, traumática y frustrante, luego de verificar que durante los últimos dos años nuestro partido se fue alejando de los principios y las políticas que nos había convocado.

Estamos seguros que dejamos en el Partido ARI a muchos compañeros valiosos, probos e inteligentes; con los cuales en algún momento volveremos a encontrarnos en la misma lucha, del mismo lado y con las banderas de siempre.

Vamos a seguir bregando por un país solidario, de respeto por las instituciones y con una mejor distribución de la riqueza que garanticen igualdad.

* La metamorfosis del ARI

Nos es difícil encontrar el momento exacto, las circunstancias, donde el ARI empezó a mutar ideológica y políticamente. No obstante y a riesgo de no ser exhaustivos, es quizás en el Congreso Nacional Partidario desarrollado en la Ciudad de Mar del Plata de abril del 2006, donde comienza a perfilarse un desdibujamiento político e ideológico de nuestra fuerza. De alguna manera, ese Congreso se trasformaría en señal anticipatoria de la Coalición Cívica.

Recordamos la cerrada defensa a los sectores del campo representados por la Sociedad Rural Argentina. Beneficiados estos por un generoso tipo de cambio que les ha permitido crecer sostenidamente y obtener pingües ganancias. Recordamos también que bajo el planteo de construir un nuevo país, con república, con igualdad y con distribución del ingreso; era necesaria e imprescindible una Alianza de Conductas entre todos los sectores sociales y políticos. Cuya única precondición era la honestidad, soslayando la historia, las posiciones políticas y los intereses representados por cada uno de esos actores.

En esta lógica, daba igual "tomar un café" con Lopez Murphy y Blumberg, como apelar en discursos a la figura del fallecido Alfredo Bravo.

En síntesis, la embrionaria Alianza de Conductas devino con el tiempo en transformar al ARI en la puerta de entrada de aquellos que tuvieron nefasto protagonismo en los '90.

Al poco tiempo la licuación de ese límite ideológico se expresó en un tema muy caro a nuestra fuerza, la defensa y la lucha por los Derechos Humanos. Siempre sostuvimos Memoria, Verdad y Justicia. Sin embargo la máxima referente del Partido comenzaba a hablar de los "Derechos Humanos de hoy", como si se los pudiera pensar como una categoría temporal. Hablar de Derechos Humanos ayer, hoy y siempre es respetar y valorar la vida, la integridad y la dignidad de todas las personas. Continuar con la lucha por juicio y castigo a los culpables de la dictadura no implica desconocer las injusticias del presente. Porque no olvidamos que aún hoy existen jóvenes apropiados ilegalmente.

En ese contexto y frente a las mediáticas apariciones de Pando y de militares retirados, azuzados por las torpezas del Gobierno Nacional, de ninguna manera deberían habilitar el debate sobre la "reconciliación". La reconciliación está estrechamente asociada al concepto del perdón, que es un concepto eminentemente de la esfera de lo privado. El perdón se orienta hacia personas determinadas y nunca hacia procesos históricos. Se puede elegir perdonar a una persona, renunciando buscar contra él una venganza personal. Pero la necesidad de justicia, de juicio institucional y político, sigue en pie.

Finalmente, sobre este tópico, de ninguna manera se puede homologar e importar la experiencia del apartheid en Sudáfrica, el surgimiento de Mandela con su postura de reconciliación, con el proceso de la Dictadura de Videla y la resolución en nuestro presente.

* El debate que no fue.

En este Partido reclamábamos el reconocimiento de múltiples y nuevos liderazgos. Hemos buscado abrir el juego a la participación, al debate de todos los compañeros y compañeras del ARI para concretar el anhelo de pertenecer a una organización absolutamente abierta, absolutamente democrática y absolutamente participativa, hacia adentro y hacia fuera, en un diálogo permanente con la sociedad: no pudimos, ni nos dejaron dar ese debate.

La única respuesta fue la arbitraria intervención al Partido ARI Ciudad de Buenos Aires, decidida entre medialunas en un desayuno intimista de un living privado; en contraposición al ejercicio democrático de un pronunciamiento político, público y masivo de los afiliados y militantes del Partido ARI CABA.

La intervención convirtió al Partido ARI en una mera herramienta que garantizara a libro cerrado lo que sería la Coalición Cívica. En esta lógica, el ARI de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires era un estorbo. Paralelamente se promovió la creación de un nuevo partido que fuera orgánico y funcional a la estrategia de licuación del ARI.

Tenemos la firme convicción de que la Coalición Cívica devino en el espacio en el que se blanquea el nefasto pasado de dirigentes saltimbanquis que fueron constructores del genocidio social de los 90, y de los protagonistas estelares del fracaso delarruista.

La Coalición Cívica recicla a quienes antes gobernaban, gestionaban o producían académicamente para los sectores concentrados de la economía o para la patria financiera.

El nacimiento de la Coalición Cívica significó la muerte lisa y llana del Partido ARI.

En consecuencia, ante la falta de debate interno, el evidente y ostensible cambio de rumbo político, es que ya no podemos reconocer al Partido ARI como el espacio continente de nuestra acción política, por eso finalmente hemos decidido desafiliarnos.

La militancia de Teodoro García 2828
Comuna 13

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